martes, 7 de marzo de 2017

La fiesta

Después de suspirar malhumorada, apretando los puños y cerrando con rabia los ojos, me tomé unos segundos más frente a la puerta, tratando de disipar mi tensión y sin lograrlo del todo, estiré el brazo, rígido y torpe para alcanzar el timbre y anunciar mi llegada.

Acerqué mi oído al parlante y lo sentí descolgarse, pero a nadie del otro lado. Tras unos segundos, la voz melodiosa de mi amiga finalmente se hizo oír.

-Hola?...
-Soy yo...

Y antes de pronunciar mi nombre ella ya me había reconocido, seguramente por mi tono seco, pues sabía que yo no quería ir a esa fastidiosa fiesta y me interrumpió, siempre lo hace:

-Querida!, pasa!

El sonido del seguro me asustó un poco, aún sorprendida y nuevamente enojada, empujé la puerta y entré con un paso resignado.

-Mierda, ya no hay vuelta atrás. Pensé.

Sentí los pasos apresurados de mi amiga que se aproximaba a recibirme en el hall.
Adivinó mi ánimo tras mi sonrisa forzada que dibujaba una línea recta de labios apretados sobre mi rostro lavado, ojos muy abiertos mirándola fijamente y cejas levantadas, como preguntando: ¿ya, estás contenta ahora?
Como era de esperarse, trató de ignorar mi enojo y con esa carcajada cantarina y algo ridícula me abraza, me atrae hacia la puerta del salón, mientras me dice que se alegra de verme.

Yo no soporto esa manía de algunos por tratar de ayudar haciendo lo que más odio en momentos como éste y me manipulan tratando de sacarme de casa y exponerme frente a un montón de gente que se pasa toda la velada hablando de lo feliz que están, lo bien que les va, lo grande que están los niños, para pasar luego a temas como: la tienda en donde compró esos zapatos, un tipo estupendo que la miró en el bus, el bochornoso error del lector de noticias al cambiar el nombre del candidato de derecha, por el de izquierda, etc. y nadie imagina el tormento que vivo internamente mientras escucho sus boberías, esta sensación de vacío y de tiempo detenido, de oscuridad y pérdida del sentido, esta sensación de estar muerta en vida y de donde es imposible salir, por más que me rodee de gente que parlotea casi sin mirarme.

Finalmente me agobié, salí del salón y me refugié en la cocina, y aprovechando que no había nadie y los sirvientes habían salido con las bandejas llenas de bocados, brochetas con frutas y copas de vino, tomé una copa limpia que aún quedaba en el mesón, me apresuré en descorchar un Merlot que estaba en un costado y me serví una copa llena, hasta el borde y me la llevé a los labios, olvidando mi ritual de cata y tomé un gran sorbo que, por cierto, no resultó nada agradable.
Tratando de recuperarme, estiré los labios con una mueca de asco y sacando la lengua, suspiré, miré la copa como tratando de concentrarme en ese líquido que ahora podía apreciar en su rojo rubí intenso, frutoso; en nariz, madera de Roble; en boca, aterciopelado de acidez y taninos medios.

Fue un momento mágico, donde la angustia, la tensión y el enojo se disiparon por completo, me sentía flotar, viva, presente y comencé a recordar quién era. Intenté prolongar ese momento, dejándome llevar por mil sensaciones que me traían recuerdos de otros tiempos, incluso la niñez.
Logré escapar de mi jaula y volar a otras nubes, otros aires, donde antes fui feliz y me sentía amada, donde era valiente, fuerte y dueña del mundo.

En un momento me desconcentré, observé la cocina, su amplitud, sus muebles pulcros, las bandejas de plaqué relucientes, prontas a ser llenadas y recordé la cocina de mi abuela con azulejos verdes de bordes blancos que hacían veces de rejilla para jugar al luche con una lata de betún, mientras ella revolvía la olla o preparaba mi leche con Milo y pan francés con manjar casero. Entonces, me desmoroné. Sentí la distancia abismante entre mi infancia feliz, despreocupada y segura contra mi presente de mujer frustrada, miedosa y que se odia a si misma.

Rellené mi copa nuevamente, pero ya no servía catar el vino, se adormecen los sentidos y es imposible volar, el cuerpo se siente cada vez más pesado, te sientes perdida, sumida en la tristeza y tratas de que no te importe nada, deseas sacarte esa pesada mochila llena de piedras que te hablan de los años perdidos, los sueños ahogados por los miedos y las excusas, tu vida infructuosa, el fracaso, la soledad, la infinita soledad.

Miré el piso de la cocina tratando de reconocer los azulejos de mi infancia, pero no di con ello, sólo divisé mi reflejo sobre el mármol negro de cuadros interminables e imaginé mi abismo y a mi cayendo en el.
Miré mis zapatos celestes que enfundaban mis pies de talones separados y dedos apuntando hacia el centro y entendí que había que huir. Levanté la mirada buscando una salida, finalmente di con una puerta que daba a un patio trasero y escapé, corrí con el corazón en la mano, aterrada. Ya en la calle, corrí a tomar el bus, subí de un salto sintiéndome a salvo, ya estaba de regreso y mientras más me acercaba a mi destino, el nudo en la garganta se hacía más grande, hasta el ahogo y el dolor. Pero ya estaba a salvo, no importaba detener la respiración, ni sentir la boca seca y las sienes palpitando, ya estaba a salvo, de vuelta a mi jaula.

Faltaba poco, sólo bastaba correr a la puerta, sacar las llaves, abrir en tres movimiento mecánicos y precisos, cerrar luego tras de mi y al fin, llorar, llorar amargamente dejando caer el bolso y las llaves, cerrar el pestillo, caminar al dormitorio y tumbarme en la cama y seguir llorando, ahogarme, apretar los puños, hundir mi cara contra la almohada y llorar a gritos sordos hasta el cansancio, hasta dormirme con el abrigo puesto y los zapatos celestes, con los talones separados y los dedos apuntando al centro.-

viernes, 3 de marzo de 2017

El humorista

Era un tipo abyecto, que no lograba ganarse el cariño de la gente. Difícilmente podría triunfar en los escenarios, de donde siempre salía abucheado por el público de la taberna.
A un costado del escenario yacía una mesita con un vaso de agua disolviendo un antiácido efervescente.
Se sabía tan despreciado por la gente, que se abutagaba sin necesidad de comer. La constante reprobación le causaba una terrible hinchazón y pesadez de estómago, que sólo lograba calmar con un YASTA.
Después de cada derrota, corría al baño a vomitar y llorar su desgracia.
Siempre soñó con ser humorista, pero la verdad es que jamás logró sacar una sonrisa a nadie. Parecía más bien estar hecho para la tragedia, que le propinó una grave enfermedad.
Cuando lo hallaron muerto en el callejón, una rata salía de su abrigo dos tallas más grande que su cuerpo enfermo, otra olfateaba su ridículo abalorio sobre su pecho, que consiguió en la feria callejera del pueblo y la otra saboreaba con curiosidad una tableta de antiácido efervescente.
Ellas eran su único público admirador, que asomaban de la alcantarilla para verlo salir cada noche de la taberna, con ojos llorosos y oliendo a derrota.

El callejón

Fue una sensación extraña de desamparo, cercana a lo que, imagino, sería enfrentarse a la muerte.

La calle invitaba a la imaginación deslizarse por laberintos sombríos que conducen a los sentimientos más aterradores y paralizantes.

Las imágenes difusas de la noche convocaban al miedo, la angustia y el mal presentimiento de que la tragedia se desataría ante mí.

Comencé a sentir un sudor helado recorriendo mi espalda y el pecho se hacía estrecho para un corazón que parecía a punto de explotar en cualquier momento.

Mis pupilas se dilataban tratando de distinguir la figura de alguien que comenzaba a asomarse desde el callejón lleno de escombros y alguna rata que olfateaba una lata, que solo logré adivinar por su sonido metálico contra el cemento.

La figura ya estaba ante mí, justo debajo de un rayo de luna que reveló parte de su abrigo, tal vez dos tallas más grandes que su cuerpo y sobre su pecho, rodeando el cuello, un abalorio que creí reconocer de las ferias callejeras del pueblo.

De pronto, el rayo de luna se hizo más intenso y una sombra, que doblaba el tamaño de la figura, pareció cubrirla y hacerla desaparecer.

Afirmar ahora que se tratara de una abducción, sería abjurar de mis creencias, pero la vida tiene algo de ciencia ficción cuando te sorprende de noche, en un callejón lleno de escombros y alguna rata olfateando una lata, que solo logras adivinar por su sonido metálico contra el cemento.

sábado, 19 de noviembre de 2011

PAS à pas


Pas à pas,
le rythme ERRANT,
en méditant chaque marchée,
en voyant la pointe de ma chaussure,
toujours EN AVANT.
Je lève la vue et le chemin suit là :
par-devant, en recevant mes talons,
par derrière, en restant avec mes traces.
Pas à pas,
toujours en avant,
en écoutant mon COEUR
dans son rythme errant.


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PASO a paso,
el ritmo ANDANTE,
meditando cada pisada,
viendo la punta de mi zapato,
siempre ADELANTE.
Levanto la vista y el camino sigue ahí:
por delante, recibiendo mis talones,
por detrás, quedándose con mis huellas.
PASO a paso,
siempre adelante,
escuchando mi CORAZÓN
en su ritmo andante.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Le prunier a fleuri


‎"Le prunier a fleuri et mon âme se réjouit. Je sens aussi un appétit de fleurir. Les petites fleurs blanches semblent allumées par les rayons de soleil chauds et paternels. Quelques oiseaux célèbrent déjà ta naissance, en leur donnant une musique roucoulante à la brise qui vient à te bercer.
Les feuilles vibrent joyeux et adoucissent encore plus la brise qui arrive à toi, pour ne pas noyer tu délicat venu, en te donnant le temps pour croître et pour te fortifier, parce que ton plus grand attribut est la beauté.
Et ta beauté est vie pour qu'il t'engendre et celui qui te contemplent. De la simplicité, d'être seul et librement celui qui tu es, naît le beau lien entre toi et les autres, entre la vie et la mort, entre la fin et l'éternel. "

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En Español

El ciruelo ha florecido y mi alma se alegra. Yo también siento ganas de florecer.
Las florcillas blancas parecen encendidas por los rayos del sol cálido y paternal.
Algunas aves ya celebran tu nacimiento, dándoles música arrulladora a la brisa que viene a mecerte.
Las hojas vibran alegres y suavizan aún más la brisa que llega a ti, para no ahogar tu delicado venir, dándote tiempo para crecer y fortalecerte, porque tu mayor atributo es la belleza. Y tu belleza es vida para el que te engendra y los que te contemplan.
De la simpleza de ser solo y libremente quien eres, nace el hermoso vínculo entre tú y los otros, entre la vida y la muerte, entre el fin y lo eterno.

lunes, 27 de octubre de 2008

Como la vida...

Como las flores, te cierras cuando el sol se ha ido,
pero hoy te abres definitivamente
en toda tu hermosura de alma enamorada de la vida
ante la luz eterna que nos espera.

Como los árboles, anidas nuestros sueños
y refrescas la tierra que sostiene los frutos
de tu lucha y tu sonrisa siempre fresca
a pesar de las agonías.

Como las aves de alas extendidas, abrazas el cielo
y diriges tu vuelo seguro a lo infinito,
porque siempre supiste abandonar la tristeza
y la desesperanza ante los dolores propios y ajenos.

Como el mar y la playa, tienes un modo apasionado
de dialogar con la vida que te devolvió tantas veces a la orilla,
para recuperar fuerzas y abrirte paso nuevamente
en encrespadas olas llenas de amor y fortaleza sublimes.

Como un lucero, dejas inscrito en nuestro corazón
esa inquietud titilante de tu amor por la vida,
haciéndote siempre entrega, consuelo, aliento,
porque de muchas maneras nos dijiste: te quiero.

Como los ríos, por tus venas corre hoy una sangre pura y clara,
fresca y vivificante, que deja atrás un pasado
que ya ni vale la pena recordar, porque siempre caminaste hacia delante,
tu cauce y el torrente de tus aguas suavizó las piedras
que tanto te hirieron en tu afán por vivir intensamente.

Como a un hijo del Sol eterno te pregunto,
¿qué miras desde allá?, ¿puedes ver nuestros corazones
en comunión con el tuyo, tratando de aprender a palpitar
con la fuerza y la pasión con que tú lo hiciste?
¿alcanzas a percibir el orgullo de tener parte en tu vida
que nos dejas atesorando en los recuerdos?

Nos lo dirás cuando nos encontremos,
cuando al fin, la unión de nuestras almas sea una realidad eterna,
una promesa infinitamente cumplida,
un regalo que se abre ofreciendo todo el sentido
de nuestro ser que se aventura peregrinando por esta vida.-

viernes, 10 de octubre de 2008

Éxodo de luz (introducción)

Con milenios de triunfos
y derrotas en el cuerpo,
sabemos hoy de sufrimientos.
Nuestra herencia
de talones encallecidos
nos traspasan la sabiduría
de los caminos...
sobre todo los pedregosos.
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Avec millénaires de triomphes
et d'échecs dans le corps,
nous savons aujourd'hui des souffrances.
Notre hérédité
de talons endurcis
ils nous traversent la sagesse
des chemins ...
surtout les rocailleux.

Después de la tormenta

Sentada a la orilla de mis pensamientos,
apenas rozando con la mirada
llena de paz,
contemplo en esta quietud
lo que ya queda encerrado
en el marco de esta nueva vida,
algo extraña aún,
algo ajena que se empeña
en hacerse genuinamente mía,
como mi sombra.
La acepto, la acojo
y la siento a mi lado,
y juntas contemplamos
lo que hace un tiempo fue
sólo un hueco vacío e inhóspito
después de la tormenta.

Ya asoman las primeras espigas,
y tiemblan mis pupilas sumergidas,
emocionadas en su fragilidad,
humedeciéndose
y haciéndose espejos de agua
para el nuevo paisaje
que nace silencioso y quieto.
Del horizonte viene hacia mí,
como tocándome apenas
con la yema de sus dedos,
una luz suave que promete
hacerse más rotunda e invadirme,
para empaparme con su resplandor,
para teñirme de su color de oro rojizo,
para quemar definitivamente
las sombras anidadas sin permiso
en mi corazón.

Mis ojos se prepararán
para recibir el verdor del prado
y la versatilidad de la vida
que se despliega,
entregando gratuitamente
todos sus dones y atributos.
Sé que habrá un árbol imponente
y generoso en su follaje,
que me acogerá como un padre
a la hora del refugio y la contemplación,
a la hora de la sabiduría
y de la meditación,
y se hará templo majestuoso
en la oración.
Repondré mis fuerzas
para la próxima batalla
y purificaré mis vestiduras al regreso,
empapándolas de perfumes
que destilen de los frutos y flores
de la tierra fértil y humedecida
por el rocío amoroso y cauteloso
de mi corazón rebosante.

Se abren los velos,
despojando el silencio
y la oscuridad en el centro de mi ser,
en el Santísimo que espera
mis alabanzas y mi canto jubiloso
y lleno de gratitud para quien
ha aguardado junto a mí el amanecer.

Desamor (introducción)

Después de desnudarme el alma,
te volteas,
caminas en dirección opuesta
y cierras la puerta...
yo recojo los despojos
y los sueños mudos,
cargo con tus olvidos
y los llevo de vuelta a mí...
hasta resucitar.


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Français

Après m'être déshabillé l'âme,
tu retournes la veste,
tu marches dans une direction opposée
et voilà que tu fermes la porte...
je reprends les abats
et les sommeils muets,
je m'abats avec ton ingratitude
et je les porte au retour à moi...
jusqu'à ressusciter.

Entre ruinas, tu recuerdo

Sobre mi sienes,
se posa livianamente
una delicada sensación de quietud.
Me saca del letargo pesado
en el que me escondo
de la rutina impuesta:
solapada esclavitud
de los tiempos modernos.
Llevo tus sonidos a mi oído
y te haces presente
con un ingenio poético...
tu sensibilidad...
tu inspiración...
tu libertad.

Escucho...
Sonrío...
Me río.
Mientras mis dedos se deslizan
en otros afanes,
en una labor mecánica e inconsciente,
todo mi ser se sumerge en ti.
Nadie sabe, nadie sospecha que no estoy
ahí... y no me importa.
Simplemente, no estoy para nadie más.

Carta II

Que no se duerman los vientos,
y muevan este amor hacia el lado del sol,
ese sol que siempre nace.

Carta I

Un abrazo infinito,
un beso que alimenta al corazón
y las palabras...
las palabras no alcanzan.

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Français

Une embrassade infinie,
un baiser qu'il alimente au coeur
et les mots...
les mots n'arrivent pas.

Traspasando fronteras

La mirada que señala al infinito
y su profundidad,
sacia mi alma hasta el éxtasis
y dejarla ir,
es mi acto heroico de libertad.
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Le regard qu'il marque à l'infini
et sa profondeur,
rassasie mon âme jusqu'à l'extase
et la laisser aller,
c'est mon acte héroïque de liberté.

Imaginario

El hombre del paraguas
puede ver en el cielo caminos,
y desde su postura circunstante,
se eleva y comprende su destino.
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L'homme du parapluie
peut voir dans le ciel les chemins,
et depuis sa posture environnante,
s'élève et comprend sa destination.

Subconsciente

Como un submarino,
mi subconsciente se sumerge
en las profundidades
más obscuras de mi ser.
El silencio del océano,
allá en el segundo suelo
de la materia sustentadora
del alma, tiene otra faz.
El silencio reinante,
el ritmo casi ausente,
y el arrullador movimiento
de las aguas, nos distraen
del verdadero rostro
de ese mundo vuelto
hacia dentro.

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Français

Comme un sous-marin,
mon subconscient plonge
dans les profondeurs
les plus obscures de mon être.
Le silence de l'océan,
là-bas dans le deuxième sol
de la matière nourrissante de l'âme,
a une autre face.
Le silence régnant,
le rythme presque absent,
et le mouvement roucoulant des eaux,
ils nous distraient du vrai visage
de ce monde tourné à l'intérieur.

Contemplaciones II

Hoy es invierno. Yo observo,
cómo se vuelve confuso
el danzante ramaje del ciruelo
a través del cristal,
que se baña de aguas verticales.
Cada gota adherida
se transforma
en una nueva ventana,
que reflejan las virtudes
y corrupciones del paisaje
mojado e invertido
ante mis atónitos ojos.
Cuando estas
pequeñas miradas se unen
creciendo a más no poder,
luchan por trazar un camino
directo hacia una muerte
sureña y fértil.
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Français

Aujourd'hui c'est un hiver. J'observe,
comment devient-il confus ?
le danseur un branchage du prunier
à travers de la baie vitrée,
qui se baigne des eaux verticales.
Chaque goutte collée
il se transforme
dans une nouvelle fenêtre,
qui reflètent les vertus
et une corruption du paysage
mouillé et investi
devant mes yeux abasourdis.
Quand tu es
de petits regards se joignent
en croissant à ne pas pouvoir plus,
ils luttent pour tracer un chemin
direct vers une mort
méridionale et fertile.

Contemplaciones I

Sólo hay suaves velos de nubes
sobre un azul profundo y eterno.
Las copas de los árboles
gozan de una sinfonía
que atrae a la brisa fresca
y juntos se mecen a un compás
indefinido y placentero.
Un pájaro distante planea
sobre la inmensidad nubada
acariciando en línea recta al cielo,
y como atrayendo
a las nubes a su vuelo,
desaparece.

Mi casa se viste de suspiros
en este rincón donde yo estoy,
con el corazón suspendido en lo eterno.
Recibo desde mi ventana
el abrazo fresco de este falso verano
de flores marchitas,
que revelan los sentimientos más puros
escondidos en algún rincón olvidado
de mi pequeña infancia dormida.
Bom-bom, el cielo palpita
y desata esas nubes
como un torrente sanguíneo.

Bom-bom palpita en mis venas
y me eleva para prenderme en él.
Espero desde ahí al ave
para emprender viaje
en ese vuelo resuelto.
Luego, como despertando de un sueño,
escucho la caída de hojas secas
que me traen de vuelta al ritmo
de un corazón apretado.
Reparo en el engaño
a medida que mis pensamientos
se van posando de vuelta a mis sienes
que por un momento,
emprendieron viaje
por este falso verano.

Espera

Velas apagadas
reposan de un largo viaje,
en aguas que van meciendo
el inevitable retorno.

Lengua Muerta

Como un alma senil,
una puerta antediluviana
me abre sus ojos para encontrarme.
Yo visto sus ropajes,
mas no comprendo su idioma.

Interludio


Hermoso interludio
que descontamina nichos
de muerte diaria
y corazones retornables.
Los suspiros entrelazados
en el ciruelo,
se llevan los míos
que escapan atravesando
el cristal...
¿dónde estarán ahora?

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Français

Un bel interlude
qui purifie des niches
d'une mort quotidienne
et des coeurs consignés.
Les soupirs entrelacés
dans le prunier,
les miens emportent
qui échappent en traversant
la baie vitrée...
où seront-ils maintenant ?