Sobre mi sienes,se posa livianamente
una delicada sensación de quietud.
Me saca del letargo pesado
en el que me escondo
de la rutina impuesta:
solapada esclavitud
de los tiempos modernos.
Llevo tus sonidos a mi oído
y te haces presente
con un ingenio poético...
tu sensibilidad...
tu inspiración...
tu libertad.
Escucho...
Sonrío...
Me río.
Mientras mis dedos se deslizan
en otros afanes,
en una labor mecánica e inconsciente,
todo mi ser se sumerge en ti.
Nadie sabe, nadie sospecha que no estoy
ahí... y no me importa.
Simplemente, no estoy para nadie más.